La pasión de vivir practicado un deporte profesional

Ana Peleteiro consiguió llevarse la medalla de bronce en el triple salto en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 tras pasarse toda su vida entrenando. Quizás no siempre lo hizo con tanta disciplina o tanta constancia, pero la carrera que ya se había labrado la gallega, se veía fortalecida al dedicar alrededor de cuatro horas diarias a su entrenamiento. Peleteiro reconoce que el tipo de ejercicios que se realizan en su modalidad, el atletismo, no te permiten estar más de cuatro horas entrenando, como sí sucede en otros deportes, porque, según indica, “el impacto para tu cuerpo es muy fuerte”. El impacto es fuerte, y por tanto dedicar dos, tres o cuatro horas a construir tu cuerpo para conseguir su objetivo profesional no se puede comparar a dedicar ese tiempo a un objetivo cuyo impacto físico y mental es menor, por lo que hay que ser proporcionales. “Desde pequeña yo no soñaba ni con ser profesora, ni científica, ni astronauta. Yo quería ser campeona olímpica.” explicó Peleteiro en 2020, y, después de un gran esfuerzo, lo consiguió.


Por lo tanto, a nivel laboral e incluso personal es fundamental marcar el objetivo que queremos conseguir. Necesitamos conocerlo, estudiarlo y después, trabajar por él. Su objetivo podría no ser el de ser profesora o científica, pero quizás el tuyo sí, y hay que trabajarlo también. Si el objetivo es conseguir un puesto de trabajo, deberás dedicar la mayor parte del día a trabajar para conseguirlo. Poco a poco. Tal y como explica James Clear en su libro Hábitos atómicos, es importante mejorar sólo un poco todos aquellos aspectos que te ayuden a conseguir tu objetivo final. No se trata de hacerlo todo perfecto, ni en obcecarse en el objetivo, sino de “hacer mejoras del 1% en áreas que se han pasado por desapercibido”.


Tal y como el entrenador Dave Brailsford consiguió que el British Cycling lo hiciesen. El grupo de ciclistas británicos habían conseguido una única medalla de oro en los Juegos Olímpicos desde 1908. Sin embargo, cuando Braisford intervino todo cambió. No trató de hacer un cambio drástico en todos los ámbitos, sino se dedicó a educar a los deportistas a cambiar cosas que parecerían banales a simple ojo: pequeñas modificaciones en el sillín de la bicicleta, el tiempo de entreno, el color del camión que transportaba las bicis (que evitaba el polvo que ralentizaba el mecanismo de las bicis )… y al final:


“El equipo de ciclismo británico dominó las diversas pruebas en los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008, donde obtuvieron un sorprendente 60% de las medallas disponibles para esta actividad… En los Juegos Olímpicos de Londres, los británicos elevaron el nivel de la prueba al romper nueve récords olímpicos y siete récords mundiales…”.


Si cada individuo se dedicase a mejorar un 1% de los aspectos de su vida que le hacen estar un poco más cerca de su objetivo, finalmente conseguiría hacerse con él. Si cada día dedicase a leer 20 minutos, terminaría mejorando su redacción en un año. En definitiva, se trata de tener constancia para conseguir los resultados del esfuerzo. Allí está a veces el problema, en que al no ver las consecuencias de nuestros actos de forma inmediata termina siendo complicado no procrastinar. Sin embargo, hay un término muy interesante que Clear utiliza, es el de “gran momento definitorio”, se trata de aquel instante en el que eres capaz de ver el resultado de todo tu esfuerzo, esa oferta de trabajo, esa mejora de salud o ese ascenso laboral.


Aunque, si hay algo que diferencia a los deportistas de élite de nosotros en este aspecto es que ellos saben cuándo tienen que demostrar esos resultados. Ellos conocen cuándo va a ser la próxima competición, pero nosotros aún desconocemos cuándo llegará ese ascenso.


Álvaro Montes, jugador de baloncesto profesional para el Club Regatas de Lima, sostiene que el esfuerzo es cuestión de disciplina, no de motivación. Para llegar a alcanzar nuestros objetivos no es necesario saber cuando llegará, sólo basta saber que no llegará nunca si no continuamos. “La motivación es volátil, y es la disciplina la que nos define como deportistas” señala el jugador, ahora retirado.


Montes, que empezó su trayectoria deportiva en secundaria, logró formar parte de varios equipos a nivel nacional. Después de cuatro años de entrenamiento, consiguió entrar en el equipo de baloncesto del Club Regatas con tan sólo 17 años. “Uno no puede pretender ser el mejor de primeras. Estos cuatro años estuvieron repletos de entrenamientos a las cinco de la mañana, de terapia física y de mucho estrés. No es fácil,” asegura, “pero toda constancia tiene su recompensa”.


“Todos los días tenía entrenamiento a las 5:30 de la mañana en el club Regatas que, para quienes no conocen, queda al fondo de la costa verde, alejado de todo.” Montes cuenta que tres veces a la semana, tenía dos sesiones de entreno, una por la mañana, y otra después de la comida. “Eso nos sirve para conocer y prácticar las tácticas que tiene el entrenador en mente,” continúa “y en la tarde, hacemos un partido de prueba para verlo en acción”.


También cuenta que su plan de alimentación no era muy estricto. “Es una cuestión de equilibrio. No tiene sentido eliminar cosas de tu dietas porque eso no es realista a largo plazo. Tenía que estar comiendo constantemente para poder compensar el gasto energético de los entrenamientos.” Además de los entrenamientos de baloncesto, Montes dedicaba otros tres días a la semana a un entrenamiento de pesas para no perder masa muscular.


Otra característica que podemos adaptar a nuestra vida, es la forma de ver de Peleteiro a una de sus principales rivales, Yulimar Rojas (campeona olímpica en los Juegos de 2021). "Dejé de ver a Yulimar como una rival como un objetivo”, explica la atleta, “pasé de verlo como algo negativo a algo positivo. Empecé a sentir que éramos un grupo. Los entrenamientos empezaron a fluir muchísimo, nos unimos un montón. Empezamos a compartir muchas cosas personales. Ahora en vez de ser rivales, somos compañeras de entrenamiento y vamos a al guerra juntas. Y entrar en la pista siendo un equipo nos va a fortalecer. Ese día supe que estaba preparada para ir a unos Juegos Olímpicos y ganar una medalla" y así fue. En muchas ocasiones puede suceder esto en los estudios o en el trabajo, nuestros compañeros no dejan de ser aquellas personas potenciales en ocupar nuestro puesto de trabajo o en ser elegidos a mantenerse en una empresa a la hora de una reducción de plantilla, sin embargo, si pensamos constantemente en competir, la relación tóxica que se crea puede crear situaciones incómodas y negativas en el trabajo, lo que empeoraría la eficiencia de todo el equipo. Mientras que si optamos por mantener una relación cordial, de mutuo aprendizaje y respeto, pasaría todo lo contrario. En el mundo profesional no siempre se escala señalando los puntos flacos de tu compañero, siempre será más positivo ensalzar los tuyos que son positivos.


En definitiva, ya sea en la pista de baloncesto, en una bicicleta o en nuestra rutina, los humanos se construyen a partir de rutinas. Son los 20 minutos que uno dedica a la meditación, los 30 minutos que mueve el cuerpo, las 10 páginas de un libro o un vaso de agua que tomes al día. Son las pequeñas cosas que mejoran la vida diaria, y nos acercan un paso más a esa persona en la que sabemos que podemos convertirnos.


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