¿Qué ha llevado a los italianos a votar a la extrema derecha por primera vez tras la II Guerra Mundial?





¿Qué ha llevado a los italianos a votar a la extrema derecha por primera vez tras la II Guerra Mundial? El primer error está en considerar que la votación del 26 de septiembre representaba realmente a Italia, cuando realmente, 36% de los ciudadanos no hicieron uso del sufragio, por lo que Hermanos de Italia supone una representación de una parte no tan grande de la sociedad. Sin embargo, ¿Qué es lo que ha llevado a Italia a no presentarse ante la llamada de la democracia?

En primer lugar hay que ser conscientes de que el sistema democrático italiano ha pasado por 67 elecciones en los últimos 76 años, todo un récord. La última legislatura marcó por completo las votaciones pasadas, ya que aglutinó en la sociedad un contexto de rabia, cansancio e impotencia. 

Mario Draghi, el que era en ese momento, desde 2021, primer ministro de Italia, anunció en julio su dimisión al perder el apoyo en el Ejecutivo, momento que se vio duramente marcado por la renuncia de Luigi di Maio que abandonó el Movimiento 5 Estrellas y agravó la crisis ya existente. Se trata de un escenario que, por repetitivo, los italianos conocen bien. Sin embargo, esta decisión resultó mucho más traicionera por el pueblo dada la situación económica del país, afectada por los problemas financieros y de suministros provocados por la guerra en Ucrania y la ‘post pandemia’, que, a su vez, hunde al país en una gran crisis económica y una recesión que se anticipaba desde ese momento.

Por otro lado, hay que tener en cuenta la posición de la ‘otra punta’ de la mesa. La izquierda italiana ya había anunciado que no tenía intención de pactar, prefería no gobernar, y al final es lo que ha sucedido. Estas declaraciones, anteriores al 26, impulsaron la victoria de la derecha. Los límites intraspasables de la izquierda y las divisiones que provoca, históricamente conocidos, ya tuvieron consecuencias en 2001 en la victoria de Berlusconi por una situación similar.

Contra este contexto la derecha de Meloni se mostró como una buena opción. La candidata se encargó de reducir su discurso extremista de cara a las elecciones, dejó más apartados los comentarios xenófobos y los anuncios contrarios a la libertad sexual para compartir un mensaje emocional de apoyo a la población ucraniana y la exaltación de “Dios, la patria y la familia’.

El discurso de Meloni se vio también muy marcado por la postura contraria a la posición de la Unión Europea. Respecto a esto, varios medios españoles, entre ellos El País, no parecieron preocupados por esta posición, dado que entienden que el margen de acción del Estado no sería suficiente como para agitar la UE, sin embargo, en Alemania, algunos como Deutschlandfunk temen la situación y prevén futuros conflictos.

Por otro lado, según compartieron sobre todo medios alemanes, Meloni sí mostró medidas para combatir la crisis y la inflación que desde ese momento tanto se temía en Europa, mediante el recorte de impuestos para aumentar la renta disponible.

Respecto a los medios europeos, en España la crítica fue menos directa, se compartió más información que opinión en las noticias, aunque la subjetividad quedó clara en la elección de los datos que se compartieron. Por su parte, Alemania fue más directa, habló de la relación de Meloni y Mussolini, expuso los argumentos de la candidata y los comparó con datos.  Por otro lado, Reino Unido, no cubrió tanto el tema, aunque inevitablemente compartió los datos, el análisis no fue tan profundo como los que se hizo en otros países. Todo lo contrario con Italia, que ‘jugaba en casa’ y sus medios ofrecieron un análisis exhaustivo sobre el asunto.


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