Cómo han cambiado las audiencias en los últimos años y qué deben de hacer los medios
En los últimos años los hogares españoles han variado el equipamiento mediático que los forman. Actualmente, lo más común es encontrarte un router en casa, y no es tan raro que tu vecino no tenga televisión. Las casillas de los teléfonos fijos en los documentos de la administración hace ya tiempo que se quedan incompletas, sin embargo, a veces hay más de una respuesta en las del teléfono móvil. La ciudadanía española ha ido adaptando su hogar a los nuevos estilos de vida, más inmediatos, personalizados…Y esto se ha visto reflejado en la variación de audiencias de los medios de comunicación.
Según los datos del Marco General de los Medios 2022 de la AIMC (La Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación) el porcentaje de casas que disponen de T.V. está descendiendo. Actualmente nos encontramos en un 98,6%, una cifra muy alta, así es, pero frente al 99,6% de 2005 (primera cifra recogida por la AIMC), hay un claro declive. Además es importante reconocer que, dentro de ese uso, más de la mitad de televisores son Smart T.V., una opción que ha aumentado exponencialmente en los últimos años que hace que los usuarios dejen de consumir los medios convencionales y opten por una T.V. “a la carta”. Esta cifra va de la mano con el aumento de abonados.
Por otro lado, también muy relacionado, la conexión a Internet que tienen los ciudadanos y ciudadanas en sus casas está en un 87,3%. Aunque el número de televisores totales sea mayor, hay que tener en cuenta a la población envejecida o de bajos recursos que cuentan con T.V.’s antiguas, no saben utilizar Internet o no tienen acceso económico a él. La conexión a Internet es relativamente nueva respecto al de la televisión, y, a pesar de eso, sus cifras compiten.
Todos estos cambios se han visto claramente reflejados en el consumo que las personas hacen de los medios de comunicación. La audiencia de la T.V. ha bajado en los últimos diez años del 89,1% al 83,3%. La radio también ha notado esta bajada, mientras que las audiencias en Internet son cada vez mayores.
Por lo tanto, está claro que ha habido un aumento de todos los dispositivos que nos permiten conectarnos a Internet y un descenso de aquellos convencionales como pueden ser la T.V. y la radio. La ciudadanía opta, por lo tanto, por acudir a estos nuevos medios de comunicación o nuevas formas de comunicar, ya que en muchas ocasiones son los medios tradicionales los que se han adaptado a las nuevas costumbres de los hogares españoles. De tal forma que, canales como Cuatro, Telecinco, Divinity… se encuentran de forma diferida, en directo o con productos exclusivos, en plataformas de pago como Mitele plus. Incluso aquellos dirigidos a los más pequeños (Disney+) han copiado las ofertas de las nuevas plataformas.
De hecho, muchos de los medios tradicionales, que ya estaban disponibles de forma online, se han unido a nuevas aplicaciones como Tik Tok, compartiendo así información inmediata, a través de memes o bailes y músicas virales. Aquellos que han sabido observar el nuevo estilo de vida de los usuarios y se han adaptado a él, son los que más tráfico han podido conseguir desde las RRSS hasta las webs oficiales y suscripciones.
Los medios de comunicación deben, en primer lugar, observar cuáles son las plataformas que se están popularizando ahora y van a comenzar a formar parte de la vida de los consumidores para apostar por producir a través de ellas, ya que hacen falta periodistas cualificados que hagan llegar información veraz a aplicaciones repletas de noticias falsas. Adaptarse a la nueva forma de consumo no implica necesariamente construir una comunicación emocional que busque una reacción extremista, sino conocer al público que hay en cada plataforma y adaptar tu trabajo, tu oferta, a él.
Considero que económicamente sería interesante para los medios mejorar su relación con los “nuevos comunicadores” que hay en las RRSS y aprovechar su posición para acercarse a nuevos públicos en vez de atacar a un sector que, según ellos, les están ocupando el sitio. No hay que olvidar la diferencia entre periodistas (el punto fuerte de los medios) y comunicadores.
Por último, es fundamental que la sociedad valore el trabajo de los medios convencionales, pero para ello se deben desvincular de intereses económicos, por lo que es necesario educar en la necesidad de la libre información y, por ende, de pagar por el consumo de información trabajada para cumplir con la veracidad. Deberíamos conseguir que los periodistas fueran lo más independientes económicamente tanto de las empresas privadas como de las públicas, para que su único deber fuese con la ciudadanía.
Según los datos del Marco General de los Medios 2022 de la AIMC (La Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación) el porcentaje de casas que disponen de T.V. está descendiendo. Actualmente nos encontramos en un 98,6%, una cifra muy alta, así es, pero frente al 99,6% de 2005 (primera cifra recogida por la AIMC), hay un claro declive. Además es importante reconocer que, dentro de ese uso, más de la mitad de televisores son Smart T.V., una opción que ha aumentado exponencialmente en los últimos años que hace que los usuarios dejen de consumir los medios convencionales y opten por una T.V. “a la carta”. Esta cifra va de la mano con el aumento de abonados.
Por otro lado, también muy relacionado, la conexión a Internet que tienen los ciudadanos y ciudadanas en sus casas está en un 87,3%. Aunque el número de televisores totales sea mayor, hay que tener en cuenta a la población envejecida o de bajos recursos que cuentan con T.V.’s antiguas, no saben utilizar Internet o no tienen acceso económico a él. La conexión a Internet es relativamente nueva respecto al de la televisión, y, a pesar de eso, sus cifras compiten.
Todos estos cambios se han visto claramente reflejados en el consumo que las personas hacen de los medios de comunicación. La audiencia de la T.V. ha bajado en los últimos diez años del 89,1% al 83,3%. La radio también ha notado esta bajada, mientras que las audiencias en Internet son cada vez mayores.
Por lo tanto, está claro que ha habido un aumento de todos los dispositivos que nos permiten conectarnos a Internet y un descenso de aquellos convencionales como pueden ser la T.V. y la radio. La ciudadanía opta, por lo tanto, por acudir a estos nuevos medios de comunicación o nuevas formas de comunicar, ya que en muchas ocasiones son los medios tradicionales los que se han adaptado a las nuevas costumbres de los hogares españoles. De tal forma que, canales como Cuatro, Telecinco, Divinity… se encuentran de forma diferida, en directo o con productos exclusivos, en plataformas de pago como Mitele plus. Incluso aquellos dirigidos a los más pequeños (Disney+) han copiado las ofertas de las nuevas plataformas.
De hecho, muchos de los medios tradicionales, que ya estaban disponibles de forma online, se han unido a nuevas aplicaciones como Tik Tok, compartiendo así información inmediata, a través de memes o bailes y músicas virales. Aquellos que han sabido observar el nuevo estilo de vida de los usuarios y se han adaptado a él, son los que más tráfico han podido conseguir desde las RRSS hasta las webs oficiales y suscripciones.
Los medios de comunicación deben, en primer lugar, observar cuáles son las plataformas que se están popularizando ahora y van a comenzar a formar parte de la vida de los consumidores para apostar por producir a través de ellas, ya que hacen falta periodistas cualificados que hagan llegar información veraz a aplicaciones repletas de noticias falsas. Adaptarse a la nueva forma de consumo no implica necesariamente construir una comunicación emocional que busque una reacción extremista, sino conocer al público que hay en cada plataforma y adaptar tu trabajo, tu oferta, a él.
Considero que económicamente sería interesante para los medios mejorar su relación con los “nuevos comunicadores” que hay en las RRSS y aprovechar su posición para acercarse a nuevos públicos en vez de atacar a un sector que, según ellos, les están ocupando el sitio. No hay que olvidar la diferencia entre periodistas (el punto fuerte de los medios) y comunicadores.
Por último, es fundamental que la sociedad valore el trabajo de los medios convencionales, pero para ello se deben desvincular de intereses económicos, por lo que es necesario educar en la necesidad de la libre información y, por ende, de pagar por el consumo de información trabajada para cumplir con la veracidad. Deberíamos conseguir que los periodistas fueran lo más independientes económicamente tanto de las empresas privadas como de las públicas, para que su único deber fuese con la ciudadanía.
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